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Nicolás Ávila

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Nicolás era un alegre y ávido niño, con enormes ganas de vivir y un gran corazón. Un fulminante paro cardiorrespiratorio lo dejó con serias secuelas en la forma de daño cerebral. Sus padres, convencidos de que él se recuperaría, le dedicaron todo su tiempo y esfuerzo. Es ahí, en medio de terapias e idas y venidas del hospital que su madre acudió a la Clínica San Juan de Dios.

Los especialistas de la Clínica reconocieron que Nicolás, pese a su corta edad, tenía una grave condición; sin embargo, ello no frenaría sus intentos por darle una oportunidad de recuperarse. Las intensas terapias física, de lenguaje y de estimulación cambiaron el destino de este joven guerrero, que hasta ahora lucha valientemente día a día para mejorar, avanzando poco a poco y dándoles a sus padres una sonrisa con cada uno de sus logros.

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